TALENTO LINYERA Y MARGINAL

Presentación de Gustavo Angelini – Daniel Melingo y Los Nuevos Ramones del Tango

El pasado 4 de Mayo dio comienzo el ciclo “Lunes del Paraninfo” organizado por la Universidad Nacional del Litoral, lo cual es siempre una gran noticia, porque permite  al público santafesino ver bandas o solistas de gran talento (y en algunos casos, de poco atractivo comercial para los que están en el negocio), ya que de otra manera sería más difícil acceder a ellos.- En este sentido, sorprende que Daniel Melingo, la figura central de esta apertura del ciclo y con casi 20 años en su faceta tanguera, sea la primera vez que nos visita…-

Pero vayamos al inicio del show, que estuvo a cargo de Gus(Tavo) Angelini,  acompañado por las guitarras de “Matt Hungo” Deicas y Franco Bongioanni , el ”Mono” Farelli en percusión, Florencia Di Benedetto en voces y Georgina Prendes en cello.- No voy a caer en la tentación de definir al “Tavo” como músico, no creo que quede adjetivo calificativo por usar, para definir a este cantante y carismático artista.-

El comienzo fue con “Helena”, siguió con “Huesos” y para “Hechicé”, (a pesar de que esta versión del artista estaba más apoyada en su poder vocal y en el arreglo de sus canciones), se vio un poco de la intensidad a la que nos tiene  acostumbrados. “Colastiné”, nos trajo sonidos de nativa urbanidad y la poesía que hay en nuestras costumbres, con el acordeón de Nicolás Bordón serpenteando en la canción. En “Nunca te olvidaré”, cual Federico Moura 2015, le canta propuestas a su amada… (encantador de orgasmos!!! Tengo mucho para dar!!!)

Finalmente llegó lo que muchos esperaban, el primer tema de su grupo Carneviva: “Aun no vine” con un arreglo calmo y distinto a la versión conocida. El cierre y despedida fue con “Rosa Cuvee”, inundando todo con una versión de enorme sensibilidad.-

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Se esperaba al “Artista” y el comienzo fue sin él. La “Obertura linyera” a cargo de su banda “Los nuevos Ramones del Tango” fue el puntapié inicial para el ingreso del señor Daniel Melingo al escenario para cantar “Garrapatea”, una de las tantas canciones que integran su último álbum “Linyera” y que cantaría en la noche este “Tom Waits” argento del tango, admirador de la obra de Edmundo Rivero, y reivindicador de los “Poetas Lunfardos”.

Siguió con “Televidente de la vida”, también de su ultima producción, “Noche trastocada/Leonel el feo” y ya con “De todo y para dos” se empezó a ver que no iba a ser un recital mas; además de ponerle la voz al tango, Melingo refuerza la performance con un despliegue escénico/actoral, pintando con su cuerpo estos protagonistas oscuros, perdedores y narcóticos, que cuentan sus miserias y goces a través de la garganta del cantante.-

Pasaron “Volver a los 17” y ”Candonga” un instrumental para que se luzca esta banda tan versátil como talentosa, compuesta por  Muhammad Habbibi, (co –productor del disco) en dirección y guitarra eléctrica; Patricio Cotella, en contrabajo; Gustavo Paglia, en bandoneón; Pedro Onetto, en piano; Juan Ravioli, en bouzouki (una especie de mandolina), teclado y guitarra acústica, y Gonzalo Santos, en guitarra criolla, trompeta y flügelhorn.

Promediaba la mitad del recital, y se hizo presente “Juan Salvo, el Eternauta” plena de melancolía,  encarnada en el sonido de la trompeta que llora las aventuras y destellos de su relato, apoyado por Melingo en  clarinete de un sonido rasposo, como continuación de su gola.-.

Como si la entrega del Maestro fuese poca, al interpretar “Muleta de borracho” durante el fragmento que dice “la piedra en el zapato…” voló el mismo, sacó su media (¡no sin antes olerla!) y recorriendo el escenario (como toda la noche), gesticulando de punta a punta fue a parar al público,   con el cual hizo una suerte de juego percusivo con ademanes, palmas, y golpeando descalzo un recuadro  de madera, a lo que la gente respondía con sus palmas según los designios del artista.-

Llegó “Linyera” (canción que le da título a su última placa), y se calzó la galera que había tirado al piso al llegar, postura e idea de una canción que se fue disolviendo para que surja “De nada sirve” de Moris y  todo tenga más sentido.

Melingo se fue yendo de la mano de temas como “En un bondi color humo” y la drogadicta milonga “Narigón” (incluida referencia sonora a HARZACH de Lions in Love, antiguo grupo del cantante,  ADN y genesis de lo q es Melingo hoy) Llegó el final con “Ayer” secuestrando el tiempo, dejándonos en una atmósfera atemporal llena de tango y milonga de tanto tiempo, impregnado de marginalidad, drogas, mujeres, whisky y el inequívoco sentimiento de que perder todo por amor también esta bien…

melingo

Juan Salvo – La Calaca

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